El camino es la meta: Comprendiendo el progreso en el Kitesurf

A menudo escucho la pregunta: "¿Cuántas horas de clase necesito para aprender a volar esta cometa?"
Es un tema más profundo de lo que parece. El ritmo del progreso y la eficacia del aprendizaje dependen de muchos factores y variables. En este artículo, quiero darte una idea de cómo es realmente aprender kitesurf y por qué el viaje es tan importante como el destino.
¿Qué significa realmente "aprender a navegar"?
Digamos que en la etapa de principiante, tu objetivo es ser capaz de preparar tu equipo de forma independiente, despegar la cometa, navegar, no derivar (perder barlovento) y terminar la sesión de forma segura.
Imagina que el viento es perfectamente constante, el agua está plana, te sientes genial física y mentalmente cada día, y tienes clases particulares con un instructor con el que tienes una conexión increíble.
En esas condiciones, podrías ser independiente en unas 8 horas (2h de introducción y control de cometa + 1h de body dragging + 2h de steady pull y water start + 2h de posición upwind y giros sencillos + 1h de despegue y aterrizaje de la cometa).
Conozco a un alumno que lo dominó en 4 horas. Pero también conozco a personas que pasaron docenas de horas en el agua y aún no eran independientes. ¿Por qué? Porque si alguno de los factores mencionados falla, el tiempo se alargará.
¿Qué afecta al ritmo del progreso?
Condiciones de viento cambiantes. Navegas con diferentes cometas, y cada una se comporta de forma distinta según su tamaño y tipo. Crees que le has cogido el truco a una cometa de 12m, luego te dan una de 6m y te lanza de un lado a otro. Lleva tiempo sentir estas diferencias y ajustar los movimientos de tu cuerpo. Es un poco como pasar de un coche sin dirección asistida a uno que sí la tiene ;)
Agua agitada (Chop). Otra variable a la que tu cuerpo necesita tiempo para acostumbrarse. El "chop" fuerte requiere aprender a navegar sorteando las olas que rompen cerca de la orilla. Ponerse la tabla es menos estable y navegar requiere más trabajo de tus piernas y de todo tu cuerpo. También necesitas agudizar la atención y la capacidad de reacción.
Tu mentalidad. El kitesurf genera mucha adrenalina y emociones desde el primer día. Tu actitud, expectativas, motivación, frustración, gestión del estrés y autoconocimiento afectan enormemente a tu progreso. Al principio recibes tanta información nueva que necesitas procesarla y ponerla en acción. Combinado con las sensaciones de controlar la cometa, puedes sentirte algo abrumado. Por eso son importantes los descansos mentales durante las clases.
Condición física. El kitesurf no requiere una forma física de élite ni una fuerza extrema. Es para todos, pero la conciencia corporal, la flexibilidad y el equilibrio importan. En el agua descubrirás músculos que ni sabías que tenías. Incluso los riders experimentados tienen agujetas tras una sesión después de un largo descanso. Tras tus dos primeros días, tu cuerpo definitivamente no estará al 100% de su capacidad.
Formato de las clases. Las escuelas ofrecen diferentes formatos: clases privadas, semiprivadas o grupales. Cada una tiene sus pros y sus contras, pero en cuanto a velocidad de aprendizaje, las clases privadas ganan siempre. Tu instructor puede centrarse al 100% en ti, notar cada detalle a corregir y celebrar cada pequeño éxito. Por supuesto, la habilidad del instructor también cuenta, así que elige siempre escuelas con instructores experimentados y certificados.
El progreso es un viaje
La verdad es que el aprendizaje nunca termina realmente. Decir que has aprendido a navegar es como decir que has aprendido a vivir. Puedes pensar que lo tienes controlado, luego vas a un spot con más variables, te encuentras en una situación nueva y te das cuenta de que aún tienes mucho que aprender para sentirte seguro e independiente.
La clave es disfrutar del camino, no solo de la meta final. Sentir el equipo, entender la naturaleza, predecir las condiciones, superar los retos y tus propios límites... todo forma parte del proceso. La curiosidad y el impulso por aprender nuevas maniobras, trucos y navegar en diferentes condiciones mantienen la emoción. Esa es la belleza de este deporte, y de la vida misma.
Una vez que lo consigues, el aprendizaje no para. Primero dominas el twin-tip y empiezas a desear trucos "hooked". Haces unos cuantos de esos y el "unhooked" capta tu atención. Vas a un spot de olas y quieres probar una tabla direccional. Y cuando ese chico en el spot te saca de quicio navegando con 8 nudos mientras tú esperas al viento, sentirás la necesidad de aprender foil ;)
Cada paso es un reto. Pero son precisamente estos retos, el aprender cosas nuevas, lo que trae alegría, satisfacción y un apetito constante por más.
Recuerda tomarte un momento para reflexionar: mira dónde empezaste, reconoce cuánto has aprendido y sigue adelante con gratitud.
Así que no preguntes cuántas horas tardarás. Si realmente quieres hacerlo, te llevará toda la vida... y no te arrepentirás ni un minuto.
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